La Obsesión de David Bowie con Stanley Kubrick que le catapultó a la Luna

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Julio de 1968. David Bowie se fuma un porro de marihuana y entra al Casino Cinerama de Londres para ver «2001. Una odisea en el espacio» por primera vez en su vida. Durante ese verano repite varias veces la misma operación, hasta aprenderse prácticamente de memoria el guion de la obra maestra de Stanley Kubrik. Así empieza la historia de una de las canciones más brillantes de la música pop, «Space Oddity».

La conexión que sintió con el filme iba más allá de su fascinación por los misterios del espacio exterior. Su primer gran amor, Hermione Farthingale, una bailarina a la que conoció durante el rodaje de «The Pistol Shot», acababa de dejarle sólo unos meses antes. Con el corazón roto en mil pedazos, el joven Bowie encontró una fortísima identificación entre su soledad y la de aquellos astronautas que flotaban de un modo peculiar, y la epifanía desató un crucial proceso creativo que culminaría en su primer éxito de ventas. Se dice que hubo otras fuentes de inspiración para su rareza espacial, como la película «The Quatermass Experiment» de 1953 o el episodio «Beach Head» de la serie de la BBC «Out of the Unknown», e incluso el relato «You’ll Never Go Home Again» de Clifford D. Simak (1951). Pero tal como él mismo explicó años más tarde, lo que activó el botón de la composición de la canción no fue otra cosa que la computadora HAL 9000.

Bowie escribió «Space Oddity» en su casa de Clareville Grove (Kensington) durante la segunda mitad de aquel año, y el 2 de febrero de 1969 grabó una primera demo en los estudios Willesden’s Morgan junto a Colin Wood (Hammond y Mellotron, instrumento que sedujo a Bowie tras escuchar «Old Friends» de Simon & Garfunkel), Dave Clague (bajo), y Tat Meager (batería), que fue publicada en su cortometraje promocional «Love You Till Tuesday»sin ninguna trascendencia.

Unas semanas después, su manager Kenneth Pitt le consiguió un contrato con Mercury Records, y se puso manos a la obra para perfeccionar su tonada sideral con mejores medios. Se llevó un buen chasco cuando el mismísimo George Martin rechazó producirla, pero al menos le quedaba el as en la manga de su buen amigo Tony Visconti. Sin embargo, éste tampoco le vio nada especial a la canción (algo de lo que por supuesto se arrepintió poco después) y delegó en uno de sus ingenieros, Gus Dudgeon, para hacer el trabajo en los estudios Trident de Londres el 20 de junio, en una mítica jornada de grabación que costó solo 500 libras y contó con Herbie Flowers al bajo, Rick Wakeman al Mellotron y el ex Pentangle Terry Cox a la batería. Bowie tocó la guitarra y el estilófono, un teclado analógico en miniatura que le había descubierto Marc Bolan. La canción sería luego utilizada en los anuncios publicitarios del novedoso instrumento, y fue presentada en el show de televisión Hits a Go Go, pero tampoco así logró la ansiada popularidad.

Mientras, al otro lado del océano, la NASA preparaba el lanzamiento del Apollo 11 hacia la Luna. Bowie vio la jugada promocional perfecta y aceleró la publicación del single al 11 de julio, nueve días antes del pequeño gran paso de Neil Armstrong. Y entonces fue cuando Pitt volvió a hacer una audaz exhibición como manager: consiguió que la BBC lo eligiera para musicar la retransmisión del mayor hito histórico de la Humanidad, en una banda sonora selenita que también contó con la instrumental «Moonhead» de los ya famosísimos Pink Floyd.

Así, el 20 de julio del ’69, las familias de toda Inglaterra conocieron la increíble melodía de «Space Oddity», para sorpresa de un Bowie que no podía creer que su letra hubiese pasado el corte. «Yo creo que ni la leyeron», dijo años después, en referencia a los poco tranquilizadores versos de «Ground Control to Major Tom / Your circuit’s dead, there’s something wrong» («Control de tierra a Mayor Tom / Sus circuitos han muerto, hay un problema»). Debió ser durante el directo del alunizaje cuando los realizadores de la BBC se dieron cuenta, porquela canción no volvió a emitirse por televisión o radio hasta que la tripulación del Apollo 11 volvió sana y salva a la Tierra.

Culminada la odisea espacial, «Space Oddity» conquistó las ondas herzianas y seis semanas después fue presentada en el programa televisivo Top of the Pops en una emisión que, esta vez sí, lo catapultó al éxito definitivo alcanzando el puesto número cinco en las listas de ventas de Inglaterra (a día de hoy es el sencillo más vendido de la discografía de Bowie en su país).