Iron Maiden aterrizó junto a la bestia, nuevamente, en su casa, Chile

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Más de 60 mil almas se entregaron a la bestia, en el legendario Estadio Nacional, donde la banda Iron Maiden ha aterrizado en reiteradas ocasiones para dejar su huella en un público rockero de todas las edades.

Su público entregados y uniformados ante 40 años de trayectoria, fueron el perfecto cierre de la gira “Legacy Of The Beast”, la cual los llevó por diversos países del continente, incluyendo el gran Rock In Rio. Sin embargo, cabe destacar que para su líder Bruce Dickinson, en Chile fue su mejor show.

El día anterior (14 de ooctubre) la banda tuvo que presentarse en el Movistar Arena, debido a la alta demanda de su show en el Nacional, batiendo todos los records de convocatoria.

Pasadas las 21 horas comienza el espectáculo en el escenario con la réplica de la aeronave Spitfire, sonaron las primeras canciones “Aces High”, “Where The Eagles Dare” y “2 minutes to midnigth” dieron vida al monstruo que estaba vibrando en el público chileno.

Su vocalista, demostró gran manejo y vitalidad en el escenario olvidando los 61 años que lleva a cuestas llevándonos en un viaje hacia el pasado gracias a la jovialidad de su registro vocal y la capacidad de llegar aún a notas que caracterizan el estilo de Iron Maiden. A lo anterior se suma su versatibilidad y teatralidad reflejando al más puro estilo de William Wallace en medio de la interpretación de “Clansman”, siendo uno de los momentos más destacables de la velada.

La libertad es uno de los emblemas de estos rockeros británicos, la que se pudo ver reflejada en una cancha general sin segregación, la cual pusieron en marcha desde su presentación en el 2010, como revelación a los altos costos de la “cancha VIP”. Con esa misma libertad fue que todos sus seguidores volvieron a sacudir sus cabezas con hits como “The Trooper”, “Fear Of The Dark”, “Iron Maiden” y el himno de la bestia “666 The Number Of The Beast”

Cuando aún no era media noche, los británicos hacían sonar sus últimos acordes con grandes clásicos como “Evil That Men Do” y “Run To The Hills”, cerrando de manera excepcional una noche cargada de rock del bueno, acompañados de las prohibidas bengalas de los asistentes, que dieron un toque de nostalgia y agradeciendo la presencia de estos maestros de la música en nuestro país.

Esperamos que esta no sea su última gira, y menos que sea última vez que el público chileno se rinda a la religión de la bestia de Iron Maiden.

Nota: Ismael Pereira

Fotografías: Jaime Valenzuela (DG Medios)