Una abuela pensó que su celular no andaba pero en realidad su hijo nunca la llamaba

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Lo que parecía ser un desperfecto en un celular, y la preocupación de una anciana mexicana por la supuesta falla en su aparato, terminó por ser una triste y enternecedora historia que se convirtió en viral y conmovió a todos en las redes. Y es que, por medio de un técnico, la mujer descubrió que su teléfono no tenía ningún problema y que, en realidad, su hijo mayor no la había llamado en más de un año.

La situación se vivió a mediados de 2021, en México, y en las últimas semanas volvió a viralizarse, en especial por la repudiable actitud del joven para con su madre. Y también por el final feliz que tuvo la situación y que contagió de ilusión y esperanza a la humanidad.

Teléfono descompuesto

Toda la situación quedó registrada en las cámaras de seguridad del local de reparación de celulares donde trabajan los dos hombres que atendieron a la mujer cuando fue a llevar su teléfono para que lo reparen. La abuela, preocupada, llevó su aparato porque algo le impedía recibir llamadas.

El primero de los empleados que la atendió intentó aprovecharse de su desesperación, por lo que le pidió una alta suma de dinero para revisarlo. Como la mujer no tenía esa plata, se dio media vuelta para marcharse, más triste y desilusionada. Pero fue en ese momento en que otro técnico del lugar se ofreció a revisarlo sin costo. Eso sí, le pidió que regresara al día siguiente para tener un diagnóstico más preciso.

Cuando la mujer regresó al día siguiente, le explicaron que el teléfono funcionaba a la perfección. Entonces ella, sorprendida, contó que no podía ser, ya que hacía más de un año que no recibía una llamada de su hijo mayor. Con la mujer a su lado, quien reparó el teléfono llamó al joven y lo atendió como si nada ocurriera.

Final feliz

El hijo de la dueña del celular ensayó una y mil excusas para explicar por qué no la había llamado en tanto tiempo. Mientras que quien revisó el aparato le recomendó hablar más seguido con su madre ya que estaba muy triste por la situación.

Días después, la abuela regresó al local de reparación de celulares y lo hizo acompañada de un hombre. Se trataba de su hijo, el mismo con quien habían hablado por teléfono. Con una alegría indisimulable, la mujer intentó pagarle al joven que había “arreglado” el celular. Pero él no aceptó el dinero.